En el complejo entorno logístico global actual, el transporte de arrastre (drayage trucking) no es solo un servicio, es un eslabón indispensable que mantiene las empresas en funcionamiento. Este transporte especializado de corto recorrido conecta puertos, centros ferroviarios y instalaciones de los clientes, encargándose del 90% del transporte de la primera y última milla del transporte de contenedores. Sin un arrastre eficiente, las mercancías permanecerían estancadas en nodos críticos, desencadenando una reacción en cadena que provocaría un aumento en los costos operativos. Las flotas profesionales de transporte de arrastre reducen las altas tarifas por demora (a menudo superiores a los 200 dólares por contenedor al día), aceleran la rotación de carga (completando transferencias de puerto a almacén en cuestión de horas), disminuyen los riesgos de interrupciones en la cadena de suministro y garantizan el cumplimiento portuario y la seguridad de la carga. En definitiva, actúan como un pilar estratégico para optimizar las transiciones entre modos de transporte y mantener la resiliencia de la cadena de suministro.